Autor: George Orwell
Editorial: Debolsillo
Precio: 7,95 € (Original, Casa del libro)
Valoración personal: 10/10 Imprescindible
Lectura en inglés: nivel Medio. Narración pausada que facilita la agilidad en la lectura, sin escenas de acción que resulten confusas ni un vocabulario complicado.
Lectura en inglés: nivel Medio. Narración pausada que facilita la agilidad en la lectura, sin escenas de acción que resulten confusas ni un vocabulario complicado.
Sinopsis: En el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de este engranaje perverso, su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos... hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete.
Antes que nada, me gustaría daros las gracias a todos los que habéis participado en la Lectura Conjunta (¡que habéis sido muchos!), y sobretodo a Mar, que tuvo la idea original de organizarla entre las dos (sin ti no habría llegado a leer este libro hasta dentro de mucho tiempo). ¡Espero que esta sea sólo la primera de muchas otras iniciativas!
Antes que nada, me gustaría daros las gracias a todos los que habéis participado en la Lectura Conjunta (¡que habéis sido muchos!), y sobretodo a Mar, que tuvo la idea original de organizarla entre las dos (sin ti no habría llegado a leer este libro hasta dentro de mucho tiempo). ¡Espero que esta sea sólo la primera de muchas otras iniciativas!
OPINIÓN PERSONAL
Como habréis supuesto por el ritmo tan bajo de publicaciones, Abril ha sido un mes bastante ajetreado para mí, hasta tal punto que en realidad sólo he leído un par de libros. Sin embargo, dado que uno de ellos ha sido 1984, no puedo decir que el mes me haya sabido a poco, porque ¡vaya libro! Ha sido mi primera lectura en inglés (si los que lo hayáis leído encontráis algún término raro, es porque lo he traducido al libre albedrío), por lo que lo he leído de forma bastante pausada, y me alegro: en este libro hay muchas cosas que procesar da igual en qué idioma lo leas, y hacerlo poco a poco me ha permitido pensar en él más de lo que lo habría hecho si, como es mi costumbre, me hubiera enganchado hasta devorarlo.
Reconozco que no tengo muy claro cómo hacer esta reseña, porque no me había leído siquiera la sinopsis del libro antes de empezarlo y descubrir la sociedad de 1984 sin saber nada del tema ha sido una experiencia fascinante, por lo que no quiero contaros demasiado.

Aunque sea un clásico, no puede decirse que 1984 sea un libro aburrido. La narración es bastante pausada, sí (está narrado desde el punto de vista del protagonista, Winston, y es más importante lo que piensa que lo que hace), y la primera parte del libro no tiene mucha acción. Pero el mundo que retrata me ha resultado tan increíble que nada de eso me importó al principio, y cuando te acostumbras al marco de referencia es cuando comienzan a pasar cosas, por lo que ya es imposible aburrirse leyendo.
Dado que no hay introducción propiamente dicha, nos encontramos al principio de la novela con Winston, sentado en una esquina de su cuarto con un diario en blanco, y sabiendo que en el momento en que empiece a escribir algo en él, si le descubren será detenido. Partiendo de eso, en un principio todo resulta muy intrigante y, sí, un poco chocante. Porque Winston trabaja en el Ministerio de la Verdad, cuyo nombre ya nos suena extraño, y está preocupado por la Policía del Pensamiento (¿Cómo puede haber policías de pensamientos?, fue lo que me estuve preguntando tres días). Por no hablar de que está sentado en una esquina porque es el único ángulo de su cuarto donde la Telescreen (una televisión con cámara que controla todos los lugares, públicos o privados) no le puede observar.
Al principio, todo me resultaba chocante, y bastante inconcebible. De hecho, hubo un momento en que me pregunté si no estaría entendiendo mal algunas palabras, y me desubiqué totalmente cuando se dice que Winston vive en Londres, situado en Oceanía. Sin embargo, ésta desubicación es una de las cosas que después me han parecido más importantes del libro, porque de alguna manera juega con la introducción de todas esas cosas nuevas: de un vocabulario extraño, tan obvio que es confuso, de un país que no se llama como esperas y que te pierde geográficamente, de una forma de ver la vida que no sabes muy bien por dónde coger.
Y, después de sentirte perdido durante un par de capítulos, empiezas a entender cosas. Ahí fue cuando comenzaron a darme escalofríos. Porque no sólo todo se vuelve comprensible, sino, además, concebible. Parece absurdo, pero es imposible quitarse de la cabeza la sociedad de 1984, una sociedad controlada por el Gran Hermano, una figura glorificada por el Partido, la figura de un "hermano mayor" que todo lo puede y todo lo controla. Una sociedad donde la libertad ni siquiera es un concepto, porque la misma palabra ha sido eliminada. Una sociedad cuyo objetivo no es evolucionar, sino encontrar un estado estático de opresión en el cual nadie pueda concebir siquiera la idea de que exista la posibilidad de vivir de otra manera.
Creedme cuando os digo que sólo leerlo ya resulta aterrador. Aterrador por sus conceptos, aterrador por su lógica, y aterrador por la profunda sensación de que no se puede hacer nada, absolutamente nada, para derrocar un sistema que no existe, un sistema que se basa en el fanatismo ciego de todos y cada uno de sus habitantes. Un sistema donde el mero hecho de pensar es delito, donde puede existir -y estar aceptado- algo como el Crimen de Pensamiento.
Al principio, todo me resultaba chocante, y bastante inconcebible. De hecho, hubo un momento en que me pregunté si no estaría entendiendo mal algunas palabras, y me desubiqué totalmente cuando se dice que Winston vive en Londres, situado en Oceanía. Sin embargo, ésta desubicación es una de las cosas que después me han parecido más importantes del libro, porque de alguna manera juega con la introducción de todas esas cosas nuevas: de un vocabulario extraño, tan obvio que es confuso, de un país que no se llama como esperas y que te pierde geográficamente, de una forma de ver la vida que no sabes muy bien por dónde coger.
Y, después de sentirte perdido durante un par de capítulos, empiezas a entender cosas. Ahí fue cuando comenzaron a darme escalofríos. Porque no sólo todo se vuelve comprensible, sino, además, concebible. Parece absurdo, pero es imposible quitarse de la cabeza la sociedad de 1984, una sociedad controlada por el Gran Hermano, una figura glorificada por el Partido, la figura de un "hermano mayor" que todo lo puede y todo lo controla. Una sociedad donde la libertad ni siquiera es un concepto, porque la misma palabra ha sido eliminada. Una sociedad cuyo objetivo no es evolucionar, sino encontrar un estado estático de opresión en el cual nadie pueda concebir siquiera la idea de que exista la posibilidad de vivir de otra manera.
'Who controls the past controls the future; who controls the present controls the past.'
Creedme cuando os digo que sólo leerlo ya resulta aterrador. Aterrador por sus conceptos, aterrador por su lógica, y aterrador por la profunda sensación de que no se puede hacer nada, absolutamente nada, para derrocar un sistema que no existe, un sistema que se basa en el fanatismo ciego de todos y cada uno de sus habitantes. Un sistema donde el mero hecho de pensar es delito, donde puede existir -y estar aceptado- algo como el Crimen de Pensamiento.

En cuanto a Winston, tengo que decir que me ha dejado asombrada. Un hombre de treinta y muchos que ha vivido su vida como el resto del mundo, que sabe lo que se juega y que ni quiere ni puede ser un héroe. Un hombre que recuerda, que piensa y razona, y que sabe que el mero hecho de hacerlo ya es un delito. A pesar de su aparente normalidad –el tipo de hombre que podrías cruzarte mil veces por la calle-, Winston es un personaje increíble: increíble por su forma de pensar, por lo que le gustaría que fuera la vida y por sus reflexiones. Increíble por mantener su humanidad en un mundo que ha perdido todo rastro de ella.
'Freedom is the freedom to say two plus two makes four'
George Orwell me ha roto el corazón en pedazos, me ha hecho sentir esperanza y desesperación en una misma frase. Me quedaría sola si tuviera que resaltar todas las frases de esta novela que se me han quedado dentro, y no acabaría jamás de explicaros cómo me ha hecho sentir, cómo ha conseguido que las sensaciones pasaran a través de las páginas, transmitir el fanatismo de los miembros del partido, la ciega indiferencia de los ciudadanos, todos y cada uno de los sentimientos de Winston, desde el amor más puro a la absoluta desesperanza. Y, por encima de todo lo demás, cómo consigue transmitir esa sensación constante, persistente y aterradora de que da igual con cuánta fuerza luches, ganar es imposible.
Por todo esto y mucho más, no puedo considerar este libro nada que no sea una auténtica obra de arte. Una novela que nos hace reflexionar, preguntarnos cómo y porqué, porqué, porqué. Sin ser un libro filosófico en su estilo (no es para nada pesado de leer), 1984 nos muestra una evolución de la humanidad que resulta demoledora, y que conseguirá que no podamos quitarnos este libro de la cabeza en mucho, mucho tiempo.
'I betrayed you'
'I betrayed you'
-Reseñas de la Lectura Conjunta-
Stephanie Roncal, de La estantería de cuentos
Luisa Fernanda, de Wings of a Butterfly
Miranda, de The happy blog
Freyja, de Librería Lunática
Miranda, de The happy blog
Freyja, de Librería Lunática
Y vosotros, ¿lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?