viernes, 9 de enero de 2015

Cadena de libros #21. Amistad



Una semana más, os traigo la iniciativa del Blog Estantería Compartida, consistente en una cadena de recomendaciones de libros basadas en un tema (clicando en la imagen os llevará al blog, donde podéis apuntaros). En esta ocasión, la 21ª Cadena de Libros trata sobre recomendaciones de libros donde un tema importante sea la amistad.

Las recomendaciones de las autoras del blog son Since you've been de Morgan Matson y Monstruo busca monstruo de Diana Fernández; y las prohibiciones de esta cadena son las sagas Harry Potter y Percy Jackson.

Esta vez la recomendación no ha sido especialmente difícil, porque aunque soy una romántica empedernida, la verdad es que suelen terminar gustándome mucho más los libros donde no es sólo el amor lo importante; así que hoy os voy a recomendar una saga que leí de adolescente:



Guardinanes del Tiempo (Los elegidos, La oscuridad y La llave)

Marianne Curley


Imagina que fueses capaz de cambiar el pasado, y así evitar una cadena de catastróficos acontecimientos en el futuro. Ethan es uno de los Elegidos, un guardián del tiempo que tiene la misión de luchar contra la Orden del Caos, un grupo de seres malvados que intentan alterar el curso de la Historia para sus fines perversos.


Vamos a reconocerlo: las portadas no están a la altura de las que se hacen ahora, la verdad (el libro tiene más de 10 años ya). Y tampoco están a la altura de la historia que se cuenta, porque si bien el género es juvenil, la historia es muy buena; llevaba un tiempo queriendo recomendarla.

En este caso, se trata de una saga en la que cada libro está narrado por dos de los personajes protagonistas. En el primero de ellos, Los elegidos, los narradores son Ethan e Isabel, y la narración en primera persona y en presente acerca tanto la acción al lector que casi parece que podamos hablar con ellos y meternos en el libro.


Como os podéis imaginar por la sinopsis, ni Ethan ni Isabel son personas corrientes, aunque Isabel todavía no lo sabe. Aunque se conocían de pequeños, cuando Ethan era el mejor amigo del hermano de Isabel, llevan mucho tiempo sin hablarse, por lo que cuando a Ethan, guardián del tiempo desde que tenía cinco años, le encargan la misión de instruir a un nuevo elegido, apenas si puede reconocer en Isabel a esa niña canija que les perseguía a él y sus amigos cuando eran pequeños.

Isabel ha cambiado mucho desde entonces. Con dieciséis años, es una chica inquieta que adora la actividad al aire libre y practica todo tipo de deportes, desde judo a escalada. Hace mucho que no piensa en Ethan, aunque de joven fuera su amor platónico. Al menos, hasta que dos cosas extrañas suceden el mismo día. La primera, un corte en su dedo desaparece sin más sólo porque desea que se cure; y la segunda, ve cómo Ethan mueve en el aire objetos...sin tocarlos.

En ese momento, Isabel descubre que es una guardiana del tiempo, parte de un reducido grupo de personas con habilidades especiales encargados de restablecer el orden en el mundo y luchar contra los ejércitos del caos, que quieren cambiar el pasado a su antojo. Ethan será el encargado de entrenar a Isabel en su nueva vida secreta, lo que hará que ambos empiecen a conocerse de nuevo.

En general, todos los personajes del libro me encantan, puesto que tienen un carácter perfectamente definido y siempre actúan en consecuencia; no sólo Ethan e Isabel, sino también los secundarios -algunos de los cuales tomarán protagonismo en los siguientes libros-. Desde Mat, el hermano de Isabel; hasta los padres de Ethan, sus profesores y Arkarian, su instructor (al que hay que conocer a través del libro, porque es mi amor platónico desde los 14 años).

En cuanto al argumento, la sinopsis resume bastante bien cuál es el quid de la cuestion. Existen dos "ejércitos" opuestos: la Orden del caos, y la Guardia. Ambos bandos luchan para que el presente se incline a su favor, y para ello, viajan al pasado para cambiar momentos clave. La misión de la Orden es, como su nombre indica, crear el caos, impidiendo por ejemplo que reyes que trajeron paz lleguen a reinar, o promoviendo el estallido de guerras. Y la misión de la Guardia, como también es obvio, es impedirlo, manteniendo el orden en el presente.

Para ello, los miembros de ambos ejércitos viajarán al pasado, lo que le da un punto muy interesante a la novela ya que los cambios de escenario son frecuentes, y aunque por desgracia la autora no se recrea mucho en ellos (las limitaciones del narrador hacen que las descripciones se centren sólo en las cosas que a ellos les llaman la atención, obviamente), la verdad es que es una de las cosas que más me gustó de la novela, los distintos lugares a los que viajan y su transición entre las distintas épocas.

Si tuviera que poner algún fallo a la saga, diría que la narración es, a veces, un poco escasa. No es que falten cosas, porque la acción es perfecta, sino que al limitar la narración a dos personajes, y además hacerlo en presente, hay algunas cosas que no se pueden contar, y que a los lectores nos habría gustado ver narradas de otra manera. Por ejemplo, los sentimientos de los personajes que no narran son imposibles de conocer, salvo por apreciaciones exteriores, y hay momentos en que nos gustaría saberlos.

En conjunto, esta trilogía siempre me ha gustado mucho, y la releo de vez en cuando a pesar de que el hecho de que los narradores cambien en los siguientes libros es una de las cosas que menos me gustan -se entiende que sea necesario para el desarrollo de la novela, pero una vez te apegas a un personaje, es difícil aceptar que éste deje de narrar y sólo saber de él o ella a través de la visión de los demás-.

Si estáis buscando un libro entretenido, carente de romance empalagoso y con unos buenos personajes, ésta es sin duda una buena trilogía para encontrarlo.

¿La conocíais? ¿La habéis leído?

martes, 6 de enero de 2015

Belleza cruel, Rosamund Hodge

Belleza cruel


Autor: Rosamund Hodge

Editorial: Ediciones Kiwi

Orden de lectura: Tomo único

Páginas: 330 págs.

Precio: 17,90 €


Valoración Personal: 7,5/10  Muy entretenido.


Sinopsis: Desde su nacimiento, Nyx ha sido prometida al malvado gobernante de su reino —todo por un trato temerario de su padre. Desde entonces han estado entrenándola para matarlo. Traicionada por su familia y obligada a obedecerla, Nyx clama contra su destino. En su decimoséptimo cumpleaños abandona todo lo que conoce para casarse con el todopoderoso e inmortal Ignifex. ¿Su plan? Seducirlo, desarmarlo y romper la maldición que pesa sobre su pueblo desde hace novecientos años.
 Pero Ignifex no es lo que Nyx esperaba. Su encanto, la seducción, y su castillo —un mágico laberinto de habitaciones en movimiento—, la tienen cautiva. Mientras Nyx busca una forma de liberar a su pueblo descubriendo los secretos de Ignifex, se sentirá involuntariamente atraída por él. Aun atreviéndose a amar a su enemigo, ¿cómo negar su deber de matarlo?

Basado en el clásico cuento de La Bella y la Bestia, Belleza Cruel es una historia de amor deslumbrante sobre nuestros más oscuros deseos y su poder para cambiar nuestro destino.



Reseña


He amado este libro desde antes de que se publicara, antes de leerlo y antes de saber siquiera si iba a gustarme o decepcionarme -y, dadas mis expectativas, tenía muchas posibilidades de que fuera lo segundo-. Tal vez por mi no-tan-secreta fascinación por eso de los matrimonios por obligación, y cómo se enfrentan los protagonistas a ellos; o porque, en serio, ¿cómo iba a resistirme a un lugar encantado lleno de puertas que contiene secretos en cada rincón?

He amado la novela en cuanto la he tenido en mis manos, y la he devorado tan rápido que creo que tendré que leerla de nuevo para captar todo lo que se me ha pasado por alto. Para empezar, la sinopsis nos cuenta que está basado en el cuento de la Bella y la Bestia, aunque la verdad es que yo no lo he visto por ninguna parte. Y no lo cambiaría por una versión del cuento por nada del mundo, porque la historia ya está bien tal cual es.

Dicho esto, no sé si soy totalmente objetiva con esta novela, aunque lo intentaré. La historia está ambientada en Arcadia, que fue parte de la tierra hasta la época de los griegos, cuando por ciertas circunstancias quedó apartada en una especie de "burbuja" que la deja al margen del mundo. Arcadia ha evolucionado a su modo durante cientos de años, un pedacito de mundo gobernado por un demonio que hace tratos con la gente que acude a él, tratos que suelen volverse en contra de aquellos que van a pedirlos.


Por causa de uno de esos tratos, Nyx Triskelion, nuestra protagonista, se encuentra prometida al demonio desde antes de su nacimiento. Su padre, perteneciente a una orden que ha jurado acabar con el demonio para que Arcadia vuelva al mundo, cometió el error de hacer un trato y ahora tiene que cumplir su parte: entregar a su hija. A la que lleva 16 años entrenando para asesinar al demonio o morir en el intento.

Uno de los puntos fuertes del libro es su ambientación. La mayoría de novelas que se ambientan o basan en otras épocas suelen recurrir a una edad media algo edulcorada, pero en este caso tenemos un mundo que ha evolucionado desde los griegos en un plano paralelo, así que conserva muchas de sus tradiciones algo modificadas. Es una lástima que no se muestre mucho de ese mundo, porque resulta curioso ver cómo la autora ha hecho que los griegos evolucionen de forma distinta a como lo hicieron.

En cuanto a los personajes, tenemos a Nyx, nuestra protagonista, una chica que ha crecido para convertirse en una asesina, sabiendo que su familia quiere más, cuida y protege a su hermana gemela, lo que le produce sentimientos contradictorios, ya que por un lado quiere que esté segura y protegida y, por otro, desearía que su hermana estuviera en su lugar.

En mi opinión, Nyx es un personaje bastante fuerte, con unos sentimientos encontrados bastante lógicos, y que se considera a sí misma peor persona de lo que es. Nos repite, al menos al comienzo de la novela, que tiene un lado oscuro, que es malvada y egoísta en su corazón; y hay un punto en que se hace exagerado, porque teniendo en cuenta las circunstancias, que le guarde un poco de rencor a su hermana y se enfade con su familia es normal.

Por otro lado tenemos a la familia: Astraia, su hermana gemela, que ha tomado el papel de muchacha buena e inocente en la familia, la que une a todo el mundo y lleva un poco de alegría; la tía Telomache, un personaje francamente insufrible; y el padre de Nyx, que es la representación del máximo egoísmo. Cada cual está bien representado en su papel, aunque no nos da tiempo a conocerlos demasiado.

Y, por supuesto, tenemos al demonio, Ignifex, y a su sombra sin nombre, un criado del castillo que cumple todos sus deseos. En mi humilde opinión, lo que sucede con esos dos se ve venir de lejos. Ignifex es un personaje bastante bien llevado, ya que es más o menos lo que se espera de un demonio en la superficie pero tiene ese algo en su interior que le hace encantador; pero a Sombra le falta algo, algo de personalidad o unos motivos para actuar un poco más razonados. Y no quiero decir mucho más para no descubrir "lo que sucede con esos dos".

Sí voy a hablar, sin embargo, de la relación de Nyx con ambos, porque hay un intento de triángulo amoroso que tampoco llega a ser tal; y el comportamiento de Nyx teniendo en cuenta que la han entrenado como asesina, aunque al principio es lógico, se viene abajo en cuanto uno le da un beso. Y de pronto, va pasando a intento de asesina a adolescente hormonada sin que te quede claro cuales son sus prioridades.

Lo mejor de la novela, aunque esté poco explotado para las posibilidades que ofrece, es sin duda la casa de Ignifex, que es una de las cosas que me ha encantado y que le valoro mucho al libro. Un lugar lleno de puertas, donde cada lugar esconde un misterio y puedes encontrarte cualquier cosa al doblar una esquina. Un lugar lleno de llaves, cerraduras y lugares que no puedes volver a encontrar. Un lugar así da mucho juego en un libro, y aunque podría haberse explotado más, lo cierto es que es una ambientación fantástica para la acción.

En comparación, una de las peores cosas de este libro es la narración. Si bien está bien escrito y sin errores, la velocidad de la narración le imprime un ritmo frenético a prácticamente todo lo que sucede. Al principio está bien, porque contribuye a trasladar la confusión que siente la protagonista, pero al final acaba resultando un lío, y el libro termina demasiado rápido: todas las explicaciones se confunden y no quedan muy claras algunas de ellas. Habría agradecido mucho que el ritmo fuese más pausado en algunos puntos, porque ayudaría a asimilar y comprender partes de la trama que no quedan del todo claras.

En conjunto, Belleza cruel es un libro con una ambientación muy buena que podría haber sido mejor de lo que es, porque tanto la narración demasiado rápida como algunas acciones de los personajes son confusos.


7,5/10

Y vosotr@s, ¿lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

viernes, 2 de enero de 2015

El ladrón. Cap 1. II [Historias con Limón]



Nana maldijo los segundos que le llevó recoger lo que había sacado y equiparse con otro tipo de objetos –en su mayoría inofensivos, pero que la ayudaban a centrarse y canalizar su magia con mayor rapidez y precisión-. Salió dando un portazo y, ya en la calle, se subió al primer taxi que encontró, aunque más tarde se lamentaría por el enorme gasto de dinero que estaba haciendo en aquel viaje.

La callejuela era exactamente igual a como la había visto, y tan corta que el portal fue fácil de reconocer, con un número cuatro de hierro oxidado sobre la puerta de madera. En algunos momentos era de lo más útil ser una bruja, se dijo Nana mientras la puerta se abría para ella con un clic y un chirrido desagradable.
Las escaleras eran oscuras y algunos peldaños parecían hundidos. Intentó no hacer ruido mientras subía, dando un solo paso cada vez y atenta a los sonidos a su alrededor. Cuando llegó al tercer rellano, el nudo de ira, nerviosismo e impaciencia estaba tan tenso en su estómago que supo que podría haber entrado en la habitación echando la puerta abajo.
Estuvo tentada de hacerlo, pero en vez de eso respiró hondo y escuchó, con los sentidos alerta a cualquier ruido. Recurrió de nuevo a sus poderes para que la puerta se abriese, y entró en la estancia mirándolo todo a pesar de la oscuridad.
El cuarto estaba lleno de muebles tapados con sábanas blancas, y en el polvo del suelo se veía el ir y venir de pasos y la silueta de un hombre donde había visto al ladrón durmiendo. Sin embargo, el ladrón no estaba allí, y Nana a punto estuvo de empezar a romper cosas antes de que un sonido la alertase.
No había dado importancia al correr del agua antes de que ésta parase, y se escuchase a alguien en movimiento. En realidad, ni siquiera se había fijado en que había un segundo cuarto al otro lado de la estancia, que evidentemente era un baño. Tuvo poco tiempo para prepararse, porque el ladrón tardó tres segundos exactos en abrir la puerta y quedarse parado bajo el umbral, mirándola fijamente.
Muy en contra de su voluntad, Nana abrió la boca y se sonrojó. No era tan joven como se había esperado. Y el recuerdo de su silueta en la oscuridad no hacía justicia a su figura tapada apenas por una toalla en las caderas. Pero recordaba su sonrisa, esa sonrisa que ardía en su cara y le gritaba que, incluso sin hablar, se estaba burlando de ella.
—Tú.
Elocuente, la verdad. De todas las frases tremendistas sobre venganza y condenación, estaba claro que aquella única sílaba expresaba sin duda la profundidad de su rabia. Nana quiso darse de bofetadas, pero en lugar de eso se apartó de un manotazo los rizos de la cara y decidió no volver a improvisar jamás.
—Devuélveme mi bola.
Estaba bastante segura de dar una imagen impresionante. Se había vestido para ello, con botas altas y un vestido negro de manga larga y falda minúscula. Con los rizos pelirrojos a la espalda y su aura mágica a toda potencia alimentándose de su rabia, sabía que parecía un poco demoníaca y muy amenazadora.
Pero el ladrón se limitó a apoyarse contra el marco de la puerta y arquear una ceja.
—Por supuesto, encanto. ¿Cuánto estás dispuesta a pagar? —Sus ojos tenían un brillo interesante al lado de esa sonrisa, y miraban a la bruja de arriba abajo sin amilanarse. —Aunque no soy un hombre avaricioso. Tal vez podamos hacer un trato, n´est-ce pas?
Dentro de Nana, la ira estalló en un remolino de poder. Aquel indeseable tenía su bola de cristal, y se atrevía, se atrevía a bromear al respecto, a sonreír y a pensar que podía librarse de ella como si nada.
La puerta del cuarto se cerró de un portazo y los marcos de las ventanas crujieron. Sin una sola señal física que indicase la presencia de una tormenta, los muebles empezaron a temblar y el polvo formó remolinos en el espacio entre ellos.
—Tú, maldito desgraciado. —Su voz tenía tres ecos diferentes, y reverberaba en la habitación vacía como si se tratase de una cueva.
—¡Vale, vale, calma! Estoy seguro de que podemos llegar a un acuerdo…
—¡Te voy a convertir en algo tan diminuto que desearás no haber nacido!
—Oye, sin amenazar, encanto.
Con un crujido, uno de los muebles se desplomó en el suelo. Se convirtió en un montón informe de astillas, y la sábana blanca que lo había cubierto se hizo trizas. El ladrón levantó las manos de forma apaciguadora, dando un paso atrás hacia el interior del baño.
—Vamos, vamos. Estaba bromeando, ça va? Te devolveré tu bola y no se hable más.
Sonrió de nuevo. Con las palmas de las manos abiertas hacia arriba, y esa sonrisa en los labios, parecía un hombre joven y educado que había cometido un error y que estaba muy dispuesto a repararlo. La ira de Nana desapareció en un último remolino de poder, y las vibraciones se detuvieron a su alrededor.
Tuvo que volver a retirarse el pelo del rostro, y a continuación estiró el brazo con la palma hacia arriba, esperando. Sabía que aún llevaba en los ojos un brillo residual de poder, por lo que brillarían eléctricos en la semipenumbra del amanecer.
—Muy bien, ¿dónde está?
—Bueno, encanto, ahora no vayas a ponerte hecha una furia, ¿vale? Pero digamos que… en fin, que no la tengo aquí en este preciso momento —concluyó, con una sonrisa encantadora.
—¿Cómo?
—Pero tú tranquila, ça va? Te doy las señas del tipo al que se la vendí y vas a pedírsela sin ningún problema.
—¡¿Has vendido mi bola de cristal?!
—Todo tiene un precio, ángel. Y la verdad es que para ser tan poca cosa…
—¡¿Tan poca cosa?! ¡Estás muerto!
—Eh, eh, que yo no tengo la culpa si…
—¡Si, ¿qué?! ¡Asqueroso gusano!
Hubo un destello de luz dorada, que parecía provenir directamente de los ojos de la bruja. De alguna manera, el ladrón se las arregló para saltar fuera de su trayectoria, aunque una persona normal jamás habría podido escapar del lanzamiento de un conjuro.

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